Jose Olivares

Estacion Experimental del Zaidin. C.S.I.C., Granada

Los objetivos generales de la investigacion han de dirigirse, de acuerdo con la UE, a un incremento de la prosperidad en la comunidad basado en la competitividad de la industria, la mejora de la calidad de vida y un desarrollo sostenible, respetuoso con el ambiente. Estos objetivos comunitarios pueden trasladarse a escala mundial, teniendo en cuenta la universalidad de la Ciencia y la utilizacion por la Union Europea de muchos recursos de los paises en desarrollo.

Para el mejor aprovechamiento de las limitadas disponibilidades los objetivos deben concretarse adecuadamente, sin que ello quiera decir que se coarte la libertad de investigacion y que toda investigacion tenga que ser de aplicacion inmediata. Ya no hay ciencia basica y aplicada; lo unico relevante es que la ciencia sea de calidad. Sin embargo, la idea de la investigacion basica no llega facilmente al publico. El contribuyente y muchos politicos tienen la impresion de que su dinero se gasta mal y de que se le saca poco provecho. La sociedad tiene con frecuencia la impresion de que no se beneficia de las costosas inversiones que se llevan a cabo. Esta ampliamente extendida la creencia de que muchos investigadores hacen lo que les gusta sin preguntarse si su trabajo contribuye a resolver los problemas que la sociedad tiene planteados, de tipo economico, social, sanitario o medio ambiental. De ahi que algunos opinen que es la sociedad quien deberia evaluar la labor de los investigadores y no los propios cientificos.

El extraordinario avance cientifico de las ultimas decadas ha creado la impresion de que todo es posible; como consecuencia, la sociedad se siente defraudada cuando ve que los grandes problemas (ej. hambre, SIDA o cancer) estan lejos de ser superados. Se han creado expectativas que los cientificos no pueden cumplir facilmente a corto plazo y consecuentemente generan dudas sobre si el esfuerzo realizado vale la pena. Pero la calle no conoce el trabajo fundamental realizado y en realizacion, que va aportando datos para comprender el tema y que un dia permitira que se alcance el objetivo final (aunque quien lo alcance sea posiblemente otro grupo de investigacion).

Otras veces las dudas surgen de la creencia general (nada infundada) de que el movil de los cientificos es el deseo de conocer a fondo la naturaleza, por curiosidad innata, mas que la voluntad de resolver los problemas de la sociedad que les paga. Por este motivo, muchos cientificos se inquietan cuando se habla de la posibilidad de subvencionar preferentemente la investigacion dirigida.

Los intereses de los investigadores y de los politicos no siempre son los mismos, pero unos y otros deben hacer un esfuerzo para llegar a confluir sin conflicto. Hay ejemplos clarisimos que ponen de manifiesto la aplicabilidad de la ciencia basica, siempre que exista una mentalidad abierta y receptiva y un contacto estrecho y continuo con los que tienen experiencia o interes en obtener un provecho economico de la investigacion. ?Hay alguien que dude que este tipo de investigacion deba ser apoyado y potenciado por las instituciones publicas? Dos an~os despues de darse a conocer las enzimas de restriccion, descubiertas en una investigacion puramente basica, se fundo Genentech, la primera compan~ia basada en la tecnologia del DNA recombinante. Tres an~os despues, en 1979, habia mas de 60 empresas dedicadas a la biotecnologia y en 1982 se patento el primer producto farmaceutico (insulina) obtenido con la aplicacion de esas nuevas tecnicas. Citando una reciente intervencion de Arthur Kornberg, los mayores avances en medicina (rayos X, penicilina, vacuna anti-polio y el ya mencionado ADN recombinante, por poner solo unos ejemplos), han surgido de estudios puramente basicos. Por sorprendente que resulte, esos estudios han dado muchos mas resultados practicos que los derivados de proyectos explicitamente dirigidos a resolver problemas concretos como el estudio del SIDA o el cancer. Como dice Daniel Cohen, en nuestro sistema economico la investigacion privada solo se justifica si el beneficio comercial esta asegurado. Como toda investigacion comporta una gran parte de riesgo, nunca sera facil convencer a los empresarios de que fomenten una investigacion decididamente fundamental. Ellos buscan una rentabilidad rapida de sus inversiones y la garantia de poder pagar dividendos a sus accionistas. No asumiran grandes riesgos ni invertiran sin una prevision de resultados a corto plazo. No invertiran en investigacion fundamental porque tiene poca probabilidad de rentabilidad inmediata y porque sus resultados son imprevisibles. Por otra parte, de la empresa privada tampoco hay que esperar grandes proyectos humanitarios de los que puedan beneficiarse paises en desarrollo: estos proyectos tambien son poco rentables. Al Estado corresponde, por tanto, cubrir el vacio existente con aportaciones a la investigacion basica de calidad en los diferentes campos de la Ciencia.

Hace tiempo se definio la investigacion basica aquella que no tiene otro objetivo que el avance de los conocimientos y no persigue resultados practicos que puedan ser utiles a la sociedad. A su vez, la investigacion aplicada es la que pretende adquirir nuevos conocimientos con un objetivo practico. Esta distincion hoy no tiene mucho sentido, considerando que el intervalo de tiempo entre un descubrimiento cientifico y su aplicacion practica se ha reducido de decadas a an~os o incluso meses. En un ambiente adecuado, la transferencia del conocimiento fundamental desde la naturaleza a su aplicacion puede ser muy rapida. Por tanto, es dificil creer que los investigadores no esten preocupados por el posible beneficio social de su trabajo y no hagan un esfuerzo especial por aplicar sus resultados a problemas practicos.

Se han hecho y se siguen haciendo grandes esfuerzos para relacionar la investigacion publica (CSIC, Universidades, etc.) con la industria; sin embargo, esos esfuerzos no han sido todo lo fructiferos que cabria esperar. Por un lado, ha habido desconfianza de las empresas; por otro, ha faltado incentivacion para los cientificos, en vista de la baja consideracion que reciben los resultados practicos en las comisiones de evaluacion.

Es necesario llegar a un equilibrio, de modo que las areas de investigacion que ofrecen la posibilidad de conocer mejor algun proceso fundamental de la naturaleza no deban relegarse aunque carezcan de repercusiones sociales inmediatas; por su parte, las investigaciones que tengan gran importancia social pero limitadas connotaciones intelectuales no deben sobrevalorarse. Este dificil equilibrio requerira una colaboracion mas activa e imaginativa entre los dirigentes de la politica cientifica y las comunidades cientifica e industrial.